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¿Qué es Iniquidad? Lo que todo cristiano debería saber acerca de este mal

 Queridos amigos y hermanos: Cuando conversaba con un hermano, hace un tiempo atrás, me dijo que hay temas dentro de nuestra iglesia que, lamentablemente, nadie nunca toca y que son de fundamental importancia para la liberación y el bienestar de los hijos de Dios. Uno de estos temas es la iniquidad y es por ello que los motivo a seguir este pequeño estudio y a profundizarlo en forma personal.
” Apresarán al malvado sus propias iniquidades, retenido será con las ligaduras de su pecado.” Proverbios 22:8
“El que siembra iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia será quebrada.” Proverbios 5:22
“Hablo como humano, por vuestra humana debilidad: así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la impureza y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.” Romanos 6:19
”Por vuestras iniquidades, dice el Señor, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes y me afrentaron sobre los collados; por tanto, yo echaré en su propio seno la medida de sus acciones de antaño». Isaías 65:7
Aclarando el concepto: Muchos me podrán decir que exagero ya que iniquidad es lo mismo que pecado, pero están en un profundo error. La raíz de todo el mal que afecta al género humano, la raíz que introduce todo pensamiento pecaminoso, es la iniquidad y el pecado es su fruto. Cuando tratamos con el pecado, solo estamos tratando con la parte externa del asunto, con lo visible pero nadie apunta a la raíz, y esta es la iniquidad. Hemos dejado crecer esta raíz y a su vez creció también un árbol, que se hizo grande y que en forma permanente está dando frutos, y estos frutos son los frutos de la carne, el pecado. Es por ello que al comienzo de esta reflexión puse un árbol frondoso y con enormes raíces. Mis queridos, mientras solo vivamos arrancando el fruto del árbol, el árbol volverá a dar su fruto.
Ese es el motivo que tengo para hablar de iniquidad. El pueblo de Dios sólo habla de pecado y nunca aborda el tema de la iniquidad, pero si dejamos la iniquidad de lado, “tranquila”, vamos a estar en constantes problemas, ya que la justicia de Dios, nunca deja de juzgar, como el amor de Dios nunca deja de amar. Y la justicia de Dios siempre se enfrentará a la iniquidad del hombre. La justicia de Dios es para alinear, para corregir. Donde quiera que este la iniquidad, va estar la justicia de Dios, tratando de enderezar la vida del hombre. Así que mientras la iniquidad no sea erradicada de nuestras vidas vamos a ser partes de un conflicto permanente entre la justicia de Dios y la iniquidad.
INIQUIDAD: Proviene del latín iniquĭtas, -ātis (desigualdad), y se trata de un cultismo muy apropiado para designar esa maldad inicua, perversa... tan inherente al humano depredador, que tiene la capacidad de comprender las consecuencias del sufrimiento cruel de otro ser humano... en Hebreo es : AVON cuyo significado es perversión, injusticia, torcer, deformar, distorsionar, trastornar, maltratar, mal pensado, mal intencionado, maldad, apartarse de la luz (todo de manera conciente, intencional, y con conocimiento de causa)
Un ejemplo ilustre del empleo de esta voz lo encontramos, por ejemplo, en la Biblia (conjunto de libros canónicos del judaísmo y el cristianismo) donde Ezequiel se refiere a la caída de Satanás en estos términos: “perfecto eras en todos tus caminos, hasta que se halló en ti la iniquidad…”Ezequiel 28:15
Esta fue la caída de Satanás causada por la iniquidad. ¿Cómo entró aquí la iniquidad? ¿Qué significa que alguien allá sido perfecto en todo y luego entró iniquidad? Algo se torció dentro de Él, lo sacó de su lugar, de su propósito.
La iniquidad es más profunda que el pecado; es la conducta repetitiva de pecado, patrón que toma asidero en nuestra forma de ser y pasa de una generación a otra, arraigándose y perfeccionándose cada vez más en nuestros corazones.
“El pecado de Israel escrito esta con cincel de hierro y con Ponta de diamante, esculpido esta en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares” mi pueblo peca como encargo…sus jóvenes no se olvida de pecar… “Jeremías 17:1-3,
Cómo ya sabemos, iniquidad es lo contrario a la rectitud, a la integridad y a la justicia. Iniquidad es pecado, por lo tanto es perverso, malo y torcido y se encuentra al comienzo de los tiempos, allá en el fondo del pasado familiar. Como una verdadera semilla va pasando de generación en generación y va hundiendo sus raíces retorcidas cada vez más profundamente en el alma de cada generación que va naciendo. Por ejemplo, si tuvimos ancestros alcohólicos, empedernidos jugadores, adúlteros, peleadores, avaros, etc... Es muy fácil que esa semilla de iniquidad se perpetúe apareciendo a través de la línea sanguínea paterna o materna para afectar a cualquiera de la familia.
Esa semilla esta latente en todos y cada uno de los que componen la familia, solo tiene que haber un "detonante " para que se active la maldición, la semilla germine y comience a crecer y a avanzar. Visto de este modo, la mayoría de nuestros pecados son FRUTO DE LA INIQUIDAD. Si no hubiera existido la INIQUIDAD en nuestra línea sanguínea, no tendríamos tanta propensión a ciertos tipos de pecados, no tendríamos ciertas debilidades más que otros. Hay mucha gente que hoy no tiene vicios, ni esta corrompida, pero que al cabo de cierto tiempo o ciertos años, extrañamente habrán cambiado, para mal, su forma de actuar o pensar: es que la iniquidad se apodero de sus vidas. La pregunta es ¡qué gatilló esto? Porque había una semilla de iniquidad, un camino preparado para activar la maldición y el pecado que es debido a las transgresiones de nuestros antepasados. Lo peor que pudieron hacer nuestros antepasados es haber caído en el ocultismo, esto es lo que activa casi todo tipo de maldición en la línea sanguínea. Hay gente que el día de hoy lleva una vida limpia, y mañana, inexplicablemente en la madurez cambian por completo, es decir " se descomponen" y comienzan a llevar una vida corrupta. Muchos, aun en la edad adulta comienzan a desarrollar malos hábitos, a tener malas amistades,
o a prostituirse.

La iniquidad es como un árbol cuyas raíces se hunden en lo más profundo de la vida del ser humano y que hace que sea muy difícil poder removerla, ocasionando que constantemente caigamos en los mismos pecados y seamos presas de las mismas debilidades. Muchas veces no sabemos porque nos suceden las cosas que nos suceden, oramos, ofrendamos, nos confesamos y la situación no cambia. Estas situaciones pueden ser consecuencias de las iniquidades que moran en nosotros y que actúan como verdaderas maldiciones.
Esa tendencia a mentir constantemente, a la ira y enojo desmedidos, a los pecados sexuales, al robo, a la avaricia, a soberbia, el orgullo, la idolatría, etc. Talvez son pecados que solo usted sabe y que aun le da vergüenza que siendo cristiano tenga esas tendencias, esas inclinaciones. Son esas, las iniquidades manifestándose en su vida. Lo que queremos ahora anunciarle que para Dios nada hay imposible y que se puede arrancar sus raíces de nuestras vidas y liberarnos de ellas. Para ello es importante que las individualicemos, confesarlas y pedirle a Dios que nos libre ya que sus consecuencias son graves, no solo para nuestras vidas sino para nuestras generaciones futuras.
Es así como vemos que la persona que es alcohólica, tuvo un padre alcohólico y su hijo es alcohólico, la madre soltera, fue producto de una relación ilegitima y su hija también tendrá hijos ilegítimos. Esta es la iniquidad que pasa de una generación a otra, produciendo una inclinación al pecado, que ya es parte de la familia.
Lamentablemente, hemos sido testigos de las consecuencias de las consecuencias de iniquidad en familias enteras. Familias que son pobres a través de generaciones, otras con una propensión al fracaso, con tendencia a enfermedades continuas o crónicas (diabetes, hipertensión, cáncer, diabetes, locura, males cardíacos, artritis, reumas, hipertensión, derrames, etc., etc.…) con muertes prematuras, con tendencia a accidentes, suicidios, etc. La palabra dice:
“Se vistió de maldición como de su vestido y entro como agua en sus entrañas, como aceite en sus huesos” Salmo 109:18
Por nuestras iniquidades, la maldición se mete en nuestros cuerpos. Las iniquidades son pecados que toman asidero en nuestra sangre y pasan de una generación a otra. Son conductos, caminos por donde el enemigo tiene derecho a entrar. Por supuesto, cuando confesamos nuestros pecados el nos perdona. Sin embargo. Sin embargo la bendición va a depender de mi continuidad y diligencia, de vivir en obediencia, si me aparto y empiezo a pecar nuevamente, la palabra de dios dice que el espíritu inmundo va y toma consigo otros siete peores que el y entrados moran allí y el póster estado viene a ser peor que el primero. Para comprobar esto, te invito a buscar en Lucas 11:26
“Conciben maldades y dan a luz iniquidad; incuban huevos de áspides y tejen telas de araña. El que como de sus huevos morirá y si los rompen saldrán víboras.” Isaías 59:4
La iniquidad, se puede reproducir en nosotros como huevos de serpientes, verdaderos tumores que el romperse se propagan por todo el cuerpo como culebras que a su paso devoran todo, produciendo enfermedades que carcomen todo por dentro. Telas de araña que toman el control de nuestra alma y la llevan a cautiverios. Debes saber que la semilla de iniquidad no reconoce tiempo para germinar, lo puede hacer en la niñez, juventud, adolescencia, o aún en la vejez, solo que es mas llamativo, en la edad adulta, cuando uno ya debería haber adquirido madurez y sensatez, uno se vuelva insensato. Todo ocurre porque había una semilla de iniquidad en sus vidas que no fue destruida, y esta semilla finalmente germino.

¿Es posible destruir la semilla de iniquidad?
Sin embargo, como dije anteriormente, Dios tiene poder para liberarnos. Si nos mantenemos en su palabra hay un tiempo de liberación en su gran misericordia, Dios nos sigue protegiendo y busca que alcancemos la plenitud. El nos asegura que si vamos a El nos liberará
“En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción. Los sacó de las sombras tenebrosas y rompió en pedazos sus cadenas. ¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!” Salmos 107:13-15
“En tiempo aceptable te oí en el día de salvación te ayude” Isaías 49:8
»Así ha dicho el Señor: El día que os purifique de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas.” Ezequiel 36:33
“Den gloria al Señor y proclamen su alabanza en las costas lejanas. El Señor marchará como guerrero; como hombre de guerra despertará su celo. Con gritos y alaridos se lanzará al combate, y triunfará sobre sus enemigos.” Isaías 42:12-13
Si. Es posible, Dios puede destruir nuestras iniquidades y lo podemos lograr mediante nuestra absoluta fe en EL y su poder y por medio de la oración. Dios nos dio autoridad al orar. Autoridad para construir y para destruir, si esto fuere necesario.
Los hijos de Dios tenemos muchísimos privilegios espirituales que no conocemos y por lo tanto
quedan sin ser reclamados para gozo del enemigo. Amigo y hermano, si en su familia hubiere alcohólicos, divorcios, muertes prematuras, incesto, pobreza, mucho desempleo, abusos sexuales, madres solteras, calamidades inexplicables, fracasos, enemistades, o cualquier otro suceso que se repite sin control, debe ser destruida la semilla de iniquidad, que los genera de tal manera que lo mismo no vuelva a suceder en su generación o en la siguiente.
Se debe evitar que se desarrolle y le tome a usted, o a sus hijos.
Lo mejor es orar antes de que las cosas sucedan.
Hay que hacerlo antes de que aflore, antes de que germine y tome fuerzas.
Debemos tomar poder en el nombre de Jesús y destruir, frustrar y deshacer
todo plan de las tinieblas, destruir esa semilla que aun no germino, para que
muera y no afecte a nosotros, ni a nuestra descendencia.

Rompiendo iniquidades
A continuación te sugerimos 5 pasos para romper, arrancar y destruir toda semilla de iniquidad en tu vida y en tu familia.
Recuerda: Esto no obra de magia ni depende de tu poder. TODO ES OBRA DE DIOS. SÓLO EL PUEDE LIBERARNOS.
Te invitamos a seguir las indicaciones siguientes y orar con toda tu fe puesta en el SEÑOR de señores estas oraciones de auto-liberación ya que son eficaces según la palabra de Dios en Santiago 5:16.
Te recomendamos que perseveres en estas oraciones y no te preocupes si en emocionalmente no sientes nada. Cuando Dios guarda silencio es por que está trabajando.

Paso I: Reconcíliate con Dios Confesando tus pecados

Paso II: Oración
Oración1. Proclamación de Jesús como mi Señor.(Romanos 10:9)
Creo en ti Señor Jesús. Yo creo firmemente que tú eres el Hijo de Dios. Tu eres el Cristo, el Mesías que vino a deshacer toda obra del diablo, toda obra de maldad. Diste tu vida en la cruz por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Padre te confieso todos mis pecados, pido perdón y me vuelvo a ti en arrepentimiento. Lávame, limpia mi conciencia con tu sangre. Saca, destruye, arranca de mi todo lo que impida que TÚ controles mi vida.
Quiero ser gobernado, guiado, dominado solo por Ti Padre Santo Altísimo. Renuncio a Satanás y a todas sus obras en mi vida.
Creo que tu sangre me limpia ahora de toda maldad, de todo pecado. Te pido que te quedes conmigo, en mi corazón y seas dueño y Señor de mi vida. Te confieso como mi único y verdadero Dios. Apártame para servirte, amarte, obedecerte. Dedico y consagro a TI mi vida.
Gracias por redimirme, por limpiarme, por justificarme y santificarme, muchas gracias. TE AMO PADRE SANTO. Amen.

Oración 2. Tomando toda la armadura de Dios. (Efesios 6:10-18)
Tomo ahora el Yelmo de Salvación, calzo mis pies con el apresto del Evangelio de la paz, me ciño el cinto de la verdad, tomo la Coraza de Justicia, y tomo el Escudo de la fe y la espada del Espíritu, con que voy a apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Oración 3. Rompiendo maldiciones de mis antepasados.
Padre celestial ten misericordia de mi y de mis antepasados, confieso mis iniquidades, mis delitos y pecados y las iniquidades, delitos y pecados de mis antepasados, hasta 10 generaciones antes que la mía.
Reconozco que hemos pecado contra Ti andando en oposición a Ti, Dios de Israel el único y verdadero Dios. Hemos pecado y hecho lo malo. Hemos sido malos y rebeldes, desobedientes
e incrédulos. Hemos cometido el pecado de divorcio, fornicación, infidelidad, adulterio, homicidio, injusticias, iniquidad y hemos hablado tanta corrupción, maldiciones y blasfemias.

Hemos pecado contra los 10 mandamientos y tus Leyes. Hemos cometido errores religiosos, adorando a ídolos antes que al Creador.
A causa de nuestros pecados y el pecado de nuestros antepasados nos han sobrevenido las maldiciones de destrucción que están escritas en el libro de la Enseñanza, que es tu palabra.
En esta hora, suplico perdón por haber dado derecho y autoridad a satanás de tomar mi
línea sanguínea.
Hoy por mi fe en ti Señor Jesús y con el poder de tu Sangre preciosa derramada en la cruz del Calvario, arranco, destruyo y deshago toda autoridad y derecho que se le ha dado, y sujeto, aplasto a satanás bajo mis pies, lo echo fuera de mi vida y de mi linaje ahora. Fuera! En el nombre de Jesús.
Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, aparta tu ira y tu furor de nosotros y de nuestra descendencia.
Señor, Altísimo Santo de Israel, te pedimos que nos perdones, nos limpies completamente con la Santísima sangre de JESUCRISTO, y nos apartes completamente de las maldiciones que llegaron a causa de los pecados de nuestros antepasados.
Señor te pido en oración que la maldición del juicio divino sea quitada de nosotros y de nuestra descendencia, deslíganos, quiebra, destruye toda maldición, completamente
por la preciosa sangre de JESUCRISTO.
Señor te pido que quebrantes, arranques y destruyas de nosotros las maldiciones, si es que provienen de ti, por desobediencia a tu palabra.
Señor ordena ahora, que la maldición se rompa y se seque y quede sin poder en nuestras vidas. Desde ya, POR FE, declaro que toda maldición heredada queda sin poder, sin derecho, sin influencia sobre mi vida, y la de mi generación. Toda maldición de enfermedad genética ahora se deshace y destruye por el poder de la Unción del Espíritu Santo de Dios,
porque somos linaje de los benditos del Altísimo.
No daremos a luz para maldición, toda nuestra generación esta consagrada, apartada y protegida por nuestro Dios, El Señor Cristo Jesús.
Gracias Padre, Señor JESUCRISTO por la victoria que nos das.
Gracias por esta liberación que hoy nos das. En tu Nombre. Amen.

Oración 4. Destruir la semilla de iniquidad

Padre Santo Altísimo: vengo ante ti con toda confianza ante tu Trono de Gracia, amparado/a por el privilegio de que nuestra palabra tiene poder y autoridad. En esta hora, declaro que toda semilla de iniquidad, muere.
Ya sean malos hábitos, vicios, tragedias, calamidades, inmoralidad sexual, muerte, pobrezas, escasez, idolatrías, prácticas ocultistas que estuvieron empotradas en nuestra línea sanguínea a causa de los pecados de nuestros antepasados. Toda semilla de iniquidad ahora se seca y muere, ahora queda inactiva, destruida para siempre. Nunca avanzara, nunca crecerá, nunca dará frutos, lo declaro ahora en el poderoso nombre de Jesús.
Gracias porque te has levantado como Gigante para liberarme y porque has venido a deshacer toda obra del diablo. En el nombre de Jesús, Amén.
Oración 5. Destruir toda semilla de enfermedad.
En el nombre de mi Salvador Jesucristo, declaro que toda semilla de enfermedad que este latente en mi línea sanguínea ahora se seca y muere. Queda destruida ahora. Ya no me alcanzara ninguna enfermedad de herencia genética, soy libre ahora. Tampoco alcanzara
a mis hijos ninguna enfermedad de herencia genética, por el poder y en el
nombre de Mi Señor Jesús.

Toda semilla de iniquidad, de enfermedad, ahora se seca y muere, ahora queda inactiva, destruida para siempre. Nunca avanzara, nunca crecerá, nunca dará frutos, lo declaro ahora en el poderoso nombre de Jesús.
Quedaron secas y destruidas semillas de cáncer, diabetes, hipertensión, problemas de huesos, problemas cardiacos, derrames, tumores, quistes, infertilidad, anomalías, malformaciones, debilidades, asma, alergias, deficiencias, depresión, ........ (Nombre la enfermedad que ha venido en su línea sanguínea)
Soy libre, porque Jesús vino a deshacer toda obra del diablo en mi vida y porque por Fe, tengo el poder y la autoridad contra todo mal, Gracias Padre porque tu eres el Vencedor y el que libera, en el poderoso nombre de Cristo, mi Señor.
Amén.

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Gabriel A. Salgado P.
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