Música católica

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Modo de cantar los Salmos

El Salmo responsorial debe ser cantado. También puede ser recitado, pero es preferible el canto. A raíz de la reforma litúrgica emprendida por el Concilio Vaticano II se han compuesto numerosas melodías que permiten cantar muchos de los Salmos que utilizamos en la liturgia, pero también disponemos del "tono salmódico", una línea melódica que una vez aprendida nos dará una herramienta extraordinaria para el canto de los Salmos.

Es importante recordar que la mayoría de las musicalizaciones de los Salmos no se han compuesto pensando en la liturgia dominical por lo que nos encontramos con textos muy largos, a veces adaptados de forma libre al sentimiento y poesía de su autor. Los Salmos que se proponen para la Liturgia de la Palabra han sido seleccionados en consonancia con la primera lectura y para ser orados en el contexto de la Palabra; no tienen más de tres o cuatro estrofas que se alternan con el estribillo. Por eso consideramos preferible aprender a cantar los Salmos para la liturgia tal y como se proponen en el Libro del Salmista, una obra de carácter no oficial pero que tiene el respaldo de la Comisión Episcopal de Liturgia de España.

Para cantar los Salmos hay dos modos de hacerlo:

  1. El modo directo, en el que el Salmo se canta sin que la asamblea intercale la respuesta, y lo cantan, o bien el salmista o cantor del Salmo él solo, o bien todos a la vez.
  2. El modo responsorial, que ha de ser el preferido en la Celebración eucarística. El salmista o cantor del Salmo canta los versículos del Salmo y toda la asamblea participa por medio de la respuesta. Esta forma responsorial va de más a menos:
    1. La forma ideal: el salmista canta el Salmo y la asamblea canta la respuesta propia. El principal, y quizá único problema de esta forma, es que necesita un salmista, alguien capaz de hacer adecuadamente la cantilación del Salmo, lo que no es fácil de encontrar en todas nuestras comunidades y parroquias.
    2. Las formas válidas: el lector proclama el Salmo y la asamblea canta la respuesta propia intercalada; o bien, el Salmo es cantado o proclamado de modo directo con la respuesta final común a la Palabra.
    3. La forma menos correcta: el lector proclama el Salmo y la asamblea recita la respuesta. Siendo la forma menos correcta, sin embargo es muy habitual. Esta forma dificulta la meditación porque la asamblea olvida la respuesta si atiende al lector, o no atiende al lector para no olvidar la respuesta.

Sigue leyendo en: http://musicaliturgia.wordpress.com

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