Música católica

Red Social de Músicos Católicos

La red internet no deja de evolucionar día a día y deja atrás el entusiasmo de las primeras herramientas para evolucionar y buscar cosas nuevas.
Así, por ejemplo, hemos visto crecer las denominadas redes sociales como Facebook, Myspace, Tuenti, Live Spaces, hi5 entre otras.
¿Son estas redes útiles para la Música católica? ¿Sabemos utilizarlas en base a la evangelización? ¿Somos los mismos repetidos una y otra vez en todas las redes? ¿Nos permiten llegar a otras personas distintas de nosotros mismos? ¿Favorecen la unidad que tenemos por mandato o la dispersión?
Espero vuestras reflexiones, gracias

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Alfredo:
Considero que sí son una herramienta útil en la Evangelización, siempre y cuando las utilicemos de forma adecuada. Me explico: no se trata de mundanizar lo cristiano, sino de cristianizar lo mundano. El espacio de expresión social existe, y es necesario que nosotros los músicos y evangelizadores lo llenemos con mensajes positivos, con exaltaciones a nuestro Señor. Es necesario que le mostremos a los jóvenes que hay un Dios que les ama, y que en nosotros se refleja ese amor. Pero si dentro de nuestro espacio social agregamos también tantas y tantas cosas sin sentido que hay como gadgets de guerras de globos, vampiros y hombres lobo, horóscopo, el artista al que te pareces, etc... se vuelve contradictorio nuestro mensaje.

Yo veo estas redes como una nueva etapa en la cultura. Antes bastaba tomar un micrófono y se llegaba a mucha gente. Hoy goza de mayor popularidad alguna acción vulgar capturada en algún video que el útlimo mensaje de Su Santidad, por ejemplo. En las redes sociales la gente suele enviar de todo. Las famosas cadenas no se hacen esperar. Y es ahí donde los verdaderos cristianos debemos llamar a la cordura. Existen cadenas que te invitan a rezar y que si reenvías la imagen de la Virgen o la que sea en menos de una hora se te cumplirán tus deseos... ¿Desde cuándo nuestros símbolos y nuestros santos se han vuelto "genios que conceden deseos"? Esto tiene influencia de la Santería, por decir algo.

A nosotros nos toca llenar con ejemplos. A nuestros compañeros y compañeras de las parroquias les toca predicar también con el ejemplo. ¿Qué importa que seamos los mismo en todas las redes? Tal vez así el mensaje pega. Eso sí, siempre que el mensaje sea auténtico y verdaderamente cristocéntrico.

Si la gente nos ve unidos en todas las redes tal vez comience a llamarle la atención lo que hacemos, ¿no crees?

Juan Carlos García Melgar
Hacia una evangelización interactiva

Habla Xavier Debanne, experto en Iglesia e Internet


(ZENIT.org).- "Second Life", "Facebook", "Youtube"... ¿qué tienen que ver con la evangelización? Mucho, según el ingeniero Xavier Debanne, quien considera que uno de los modos de presencia de la Iglesia en Internet será precisamente la "promoción de una evangelización interactiva, desempeñada por cristianos que interactúan con otros, sean cristianos o no, mediante correo electrónico, mensajería instantánea, chateo, blogs, podcast, "Second Life", etc.

ZENIT ha discutido el tema con Debanne, consultor de "Information and Communications Technology" (ICT), experto en márketing y comunición. Colabora con organizaciones sin ánimo de lucro e instituciones religiosas sobre Internet.

Debanne es miembro del Consejo Directivo de la Asociación de los Webmaster
Católicos Italianos de la Conferencia Episcopal Italiana. De 1990 a 1998, fue directivo de Olivetti y de 1998 a 2006, de Siemens Informática.

Experto en tecnologías digitales, nacido en París en 1954, está casado, tiene dos hijos y vive en Roma desde 1980. Entre los sitios web gestionados, o proyectados y realizados por Debanne, están el Índice Analítico de la revista "La Civiltà Cattolica": www.ananiainrete.it/lcc/ o el sitio de la iglesia de Jesús de Roma: www.chiesadelgesu.org.

--¿Cuáles son los peligros y las posibilidades de la interactividad de Internet?


--Debanne: La interactividad de Internet ha cambiado sustancialmente la
cultura occidental. Por ejemplo, tiende a modificar la naturaleza de las relaciones interpersonales, sobre todo entre los jóvenes. Las relaciones "cara a cara" disminuyen y se sustituyen por encuentros en Internet que, a menudo, corren el riesgo de ser superficiales, consecuencia también de la cultura postmoderna, que valora positivamente lo episódico, e impulsa a vivir el diálogo en Internet un poco como un videojuego, donde se niega la complejidad de los problemas, y donde todo es sencillo y aceptable.

Un ejemplo es la limitación de los sitios como "Facebook", que reduce burdamente la amistad a un parámetro binario: una persona está en la lista de los amigos o no está.

Al mismo tiempo, la interactividad de Internet permite, por ejemplo, la visita
desde casa de la Capilla Redemptoris Mater en el Vaticano. Desde el sitio del
Vaticano el usuario puede admirar los mosaicos de la capilla desplazándose virtualmente, mediante el ratón del ordenador. Es también Internet la red que permite a los ochocientos sacerdotes del sitio italiano "preti online" responder a los usuarios individualmente por correo electrónico.

Si por una parte me parece que Internet favorece la difusión de una cultura relativista que deprime la capacidad de situarse ante las pregunas fundamentales, por otra Internet multiplica las ocasiones de encuentro y de anuncio.

--Internet se ha convertido en un ambiente participativo. ¿Esto puede crear confusión?

--Debanne: Los blogs han sido los primeros sitios web verdaderamente participativos, gracias a su facilidad de uso, tanto para el autor como para los lectores, o sea porque escribir contenidos y comentarios es tan fácil como leerlos.

Sin embargo, la proliferación de los blog, de los sitios web y de las redes sociales como "Facebook", puede provocar confusión al usuario si no sabe distinguir entre un blog y otro, en una red aparentemente plana e indiferenciada.

El caso de la enciclopedia online de contenido abierto Wikipedia es emblemático. Aunque su base de datos está integrada por unos tres millones de entradas en 255 lenguas, se trata de una enciclopedia que no es de confianza rigurosa, precisamente por su característica más innovativa, su contenido abierto. De hecho, no existe ninguna auténtica garantía de validez y cuidado de los contenidos. Pero el problema más grave consiste en el hecho de que Wikipedia conduce al relativismo: porque es el conjunto de los usuarios el que decide sobre la autenticidad de las informaciones contenidas en las entradas, se tiende a concordar sólo sobre hechos banales y a poner todas las posiciones en el mismo plano.

Más allá de Wikipedia, me parece que los ambientes cooperativos y las redes sociales en general están en la base de extraordinarios procesos de innovación social, porque el principio básico de las redes sociales es sencillo: explotar la motivación individual para producir valor en favor del grupo.

Sin embargo, para transformar los proyectos cooperativos en proyectos seguros, es indispensable estudiar mecanismos de gobierno eficaces que puedan aumentar su autoridad intelectual sin destruir el impulso cooperativo.

--¿La presencia de la Iglesia católica en la web es buena?

--Debanne: Pienso que actualmente la principal finalidad de la presencia de una organización eclesial en Internet es hacer más visibles sus actividades, propuestas, documentos, historia, etc. No es por tanto sorprendente que decida lograr este fin activando un sitio web.

Otra modalidad de presencia es la promoción de una evangelización interactiva, desarrollada por cristianos que interactúan con otros, ya sean cristianos o no, mediante correo electrónico, mensajerías instantáneas, chateos, blogs, podcast, presencia en "Second Life", etc. El tema de la evangelización en red ha sido con frecuencia tratado por el Magisterio de la Iglesia desde 1999, y tiene por objeto la construcción de relaciones con quien está en búsqueda, basándose esencialmente en la comunicación pastoral.

Personalmente creo que es eficaz la narración de testimonios religiosos, en un espacio fuertemente orientado al compartir y a la participación, como puede ser un blog, haciendo amplio recurso a imágenes simbólicas, para obtener una comunicación entendida en el sentido de creación de un significado, compartido a través de un proceso de interacción común, ya sea de naturaleza consensual o conflictual.

En mi opininión, el futuro de la Iglesia estará marcado en gran medida por el paso de la comunicación institucional a la comunicación pastoral.
El Papa nos habla de Facebook, Twitter, Youtube, Picasa y todo lo demás

Autor: Benedicto XVI

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
PARA LA XLIII JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

"Nuevas tecnologías, nuevas relaciones.
Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad."

24 de mayo de 2009



Queridos hermanos y hermanas:

Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, me es grato
dirigirme a vosotros para exponeros algunas de mis reflexiones sobre el tema elegido
este año: Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de
diálogo y amistad. En efecto, las nuevas tecnologías digitales están provocando
hondas transformaciones en los modelos de comunicación y en las relaciones humanas.
Estos cambios resaltan más aún entre los jóvenes que han crecido en estrecho
contacto con estas nuevas técnicas de comunicación y que, por tanto, se sienten a
gusto en el mundo digital, que resulta sin embargo menos familiar a muchos de
nosotros, adultos, que hemos debido empezar a entenderlo y apreciar las
oportunidades que ofrece para la comunicación. En el mensaje de este año, pienso
particularmente en quienes forman parte de la llamada generación digital. Quisiera
compartir con ellos algunas ideas sobre el extraordinario potencial de las nuevas
tecnologías, cuando se usan para favorecer la comprensión y la solidaridad humana.
Estas tecnologías son un verdadero don para la humanidad y por ello debemos hacer
que sus ventajas se pongan al servicio de todos los seres humanos y de todas las
comunidades, sobre todo de los más necesitados y vulnerables.

El fácil acceso a teléfonos móviles y computadoras, unido a la dimensión global y a
la presencia capilar de Internet, han multiplicado los medios para enviar
instantáneamente palabras e imágenes a grandes distancias y hasta los lugares más
remotos del mundo. Esta posibilidad era impensable para las precedentes
generaciones. Los jóvenes especialmente se han dado cuenta del enorme potencial de
los nuevos medios para facilitar la conexión, la comunicación y la comprensión entre
las personas y las comunidades, y los utilizan para estar en contacto con sus
amigos, para encontrar nuevas amistades, para crear comunidades y redes, para buscar
información y noticias, para compartir sus ideas y opiniones. De esta nueva cultura
de comunicación se derivan muchos beneficios: las familias pueden permanecer en
contacto aunque sus miembros estén muy lejos unos de otros; los estudiantes e
investigadores tienen acceso más fácil e inmediato a documentos, fuentes y
descubrimientos científicos, y pueden así trabajar en equipo desde diversos lugares;
además, la naturaleza interactiva de los nuevos medios facilita formas más dinámicas
de aprendizaje y de comunicación que contribuyen al progreso social.

Aunque nos asombra la velocidad con que han evolucionado las nuevas tecnologías en
cuanto a su fiabilidad y eficiencia, no debería de sorprendernos su popularidad
entre los usuarios, pues ésta responde al deseo fundamental de las personas de
entrar en relación unas con otras. Este anhelo de comunicación y amistad tiene su
raíz en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente sólo
como una respuesta a las innovaciones tecnológicas. A la luz del mensaje bíblico, ha
de entenderse como reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y
unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia. Cuando
sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas
mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que
está grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el
Dios de la comunicación y de la comunión.

El deseo de estar en contacto y el instinto de comunicación, que parecen darse por
descontados en la cultura contemporánea, son en el fondo manifestaciones modernas de
la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para
entrar en relación con los demás. En realidad, cuando nos abrimos a los demás,
realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente
humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el
Creador. Naturalmente, no hablo de relaciones pasajeras y superficiales; hablo del
verdadero amor, que es el centro de la enseñanza moral de Jesús: "Amarás al Señor tu
Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus
fuerzas", y "amarás a tu prójimo como a ti mismo" (cf. Mc 12, 30-31). Con esta luz,
al reflexionar sobre el significado de las nuevas tecnologías, es importante
considerar no sólo su indudable capacidad de favorecer el contacto entre las
personas, sino también la calidad de los contenidos que se deben poner en
circulación. Deseo animar a todas las personas de buena voluntad, y que trabajan en
el mundo emergente de la comunicación digital, para que se comprometan a promover
una cultura de respeto, diálogo y amistad.

Por lo tanto, quienes se ocupan del sector de la producción y difusión de contenidos
de los nuevos medios, han de comprometerse a respetar la dignidad y el valor de la
persona humana. Si las nuevas tecnologías deben servir para el bien de los
individuos y de la sociedad, quienes las usan deben evitar compartir palabras e
imágenes degradantes para el ser humano, y excluir por tanto lo que alimenta el odio
y la intolerancia, envilece la belleza y la intimidad de la sexualidad humana, o lo
que explota a los débiles e indefensos.

Las nuevas tecnologías han abierto también caminos para el diálogo entre personas de
diversos países, culturas y religiones. El nuevo espacio digital, llamado
ciberespacio, permite encontrarse y conocer los valores y tradiciones de otros. Sin
embargo, para que esos encuentros den fruto, se requieren formas honestas y
correctas de expresión, además de una escucha atenta y respetuosa. El diálogo debe
estar basado en una búsqueda sincera y recíproca de la verdad, para potenciar el
desarrollo en la comprensión y la tolerancia. La vida no es una simple sucesión de
hechos y experiencias; es más bien la búsqueda de la verdad, del bien, de la
belleza. A dichos fines se encaminan nuestras decisiones y el ejercicio de nuestra
libertad, y en ellos —la verdad, el bien y la belleza— encontramos felicidad y
alegría. No hay que dejarse engañar por quienes tan sólo van en busca de
consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma
se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia
subjetiva suplanta a la verdad.

El concepto de amistad ha tenido un nuevo auge en el vocabulario de las redes
sociales digitales que han surgido en los últimos años. Este concepto es una de las
más nobles conquistas de la cultura humana. En nuestras amistades, y a través de
ellas, crecemos y nos desarrollamos como seres humanos. Precisamente por eso,
siempre se ha considerado la verdadera amistad como una de las riquezas más grandes
que puede tener el ser humano. Por tanto, se ha de tener cuidado de no banalizar el
concepto y la experiencia de la amistad. Sería una pena que nuestro deseo de
establecer y desarrollar las amistades on line fuera en deterioro de nuestra
disponibilidad para la familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra
realidad cotidiana, en el lugar de trabajo, en la escuela o en el tiempo libre. En
efecto, cuando el deseo de conexión virtual se convierte en obsesivo, la
consecuencia es que la persona se aísla, interrumpiendo su interacción social real.
Esto termina por alterar también los ritmos de reposo, de silencio y de reflexión
necesarios para un sano desarrollo humano.

La amistad es un gran bien para las personas, pero se vaciaría de sentido si fuese
considerado como un fin en sí mismo. Los amigos deben sostenerse y animarse
mutuamente para desarrollar sus capacidades y talentos, y para poner éstos al
servicio de la comunidad humana. En este contexto es alentador ver surgir nuevas
redes digitales que tratan de promover la solidaridad humana, la paz y la justicia,
los derechos humanos, el respeto por la vida y el bien de la creación. Estas redes
pueden facilitar formas de cooperación entre pueblos de diversos contextos
geográficos y culturales, permitiéndoles profundizar en la humanidad común y en el
sentido de corresponsabilidad para el bien de todos. Pero se ha de procurar que el
mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a todos. Sería
un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de
comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz,
no fueran accesibles a quienes ya están social y económicamente marginados, o si
contribuyeran tan sólo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las
nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización
humana.

Quisiera concluir este mensaje dirigiéndome de manera especial a los jóvenes
católicos, para exhortarlos a llevar al mundo digital el testimonio de su fe.
Amigos, sentíos comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente
comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida. En los
primeros tiempos de la Iglesia, los Apóstoles y sus discípulos llevaron la Buena
Noticia de Jesús al mundo grecorromano. Así como entonces la evangelización, para
dar fruto, tuvo necesidad de una atenta comprensión de la cultura y de las
costumbres de aquellos pueblos paganos, con el fin de tocar su mente y su corazón,
así también ahora el anuncio de Cristo en el mundo de las nuevas tecnologías
requiere conocer éstas en profundidad para usarlas después de manera adecuada. A
vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos
medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar
este "continente digital". Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a
vuestros coetáneos. Vosotros conocéis sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos
y sus desilusiones. El don más valioso que les podéis ofrecer es compartir con ellos
la "buena noticia" de un Dios que se hizo hombre, padeció, murió y resucitó para
salvar a la humanidad. El corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor,
donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad
encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre
en una comunión respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus
mensajeros! El Papa está junto a vosotros con su oración y con su bendición.

Vaticano, 24 de enero 2009, Fiesta de San Francisco de
Sales.
¿Redes de artistas católicos? ¿Qué es eso? (Tengo este punto de vista, haber que les parece)

Todos conocemos como el trabajo en red a nivel comercial como técnica mercadológica de distribución de productos tipo Avon, Amway, Herbalife, Omnilife, entre muchos otros (valga el comercial), se ha ido proliferando en los últimos años, con la promesa de compartir la riqueza producida de las utilidades de manera piramidal según el esfuerzo aplicado personalmente en la línea de trabajo.

Sin embargo, bien sabemos que esta “panacea” de finales del siglo XX, no se cumple totalmente según lo propuesto en el discurso con el que te hicieron firmar y depositar una cantidad de dinero inicial de “inversión”.

Hay restricciones y normas establecidas por los dueños de dichas empresas que son muy válidas y que son las que hacen la diferencia entre formar parte de una red por el simple hecho de firmar al momento de aceptar la propuesta o trabajar dentro de ella con la convicción de lograr las metas planteadas, entre ellas cumplir tus sueños de trabajar parcialmente, desde tu casa, siendo tu propio jefe y haciendo tu propio horario, teniendo todo el tiempo del mundo para disfrutar la vida y que te llegue el cheque semanal con muchos ceros a la puerta de tu casa. ¿Realidad o ficción? ¿Será posible esto? ¿Los testimonios de los personajes que te convencen en los congresos realizados, serán ciertos?

El punto es, ¿qué tiene de bueno este concepto, novedoso para las últimas décadas, que le podamos sacar provecho para la evangelización?

Aproximadamente desde el año 2000, me ha llamado mucho la atención este concepto, pero desde el punto de vista de la evangelización.

La primera vez que escuché de “trabajo en Red”, pero a nivel católico, fue al conocer un poco de la historia de la Red Magníficat, impulsada por Martín Valverde.
Luego, al recibir en varias ocasiones en El Salvador la visita de Luis Ascoy, también miembro de la Red Magníficat, entre los años 2000 y 2003, tuvimos, con varios músicos amigos, la oportunidad de recibir de parte de él la invitación de una nueva forma de trabajo eclesial: “Trabajar en Espíritu de Red”. De allí nace la Red Caritas Christi (La Caridad de Cristo) en el 2002.

Con todo esto, se puede decir que tengo más de 6 años de estar trabajando en Espíritu de Red con muchos músicos católicos de la región centroamericana, ya que creo en esta forma de evangelizar, creo en la idea de unir fuerzas y trabajar juntos (pero no revueltos) en la construcción del Reino, creo en esta espiritualidad o modo vivir la fe en mi apostolado.

Ahora bien, ¿por qué redes de artistas católicos? (¿qué es eso?, dirán algunos) ¿Será algo así como las redes de mercadeo de productos o qué?

Hagamos una analogía entre ambos tipos de redes. Veamos.
A. Redes de Mercadeo de Productos Vrs. B. Redes de Artista Católicos


A. Productos de alta calidad= perecedero.
B. Producto= La Palabra de Dios a través del arte= trascendente.
A. Los productos transforman tus hábitos y tu estilo de vida ya que dan mejores o iguales resultados que los comprados en tiendas exclusivas.
B. La palabra de Dios por medio del arte toca lo más profundo de tu ser y te hace un hombre y una mujer totalmente nuevos, aunque no uses loción.
A. Para vender el producto hay que creer en él. Hay que consumirlo primero.
B. Para anunciar el evangelio por medio del arte hay que darnos cuenta que Dios cree en nosotros. Hay que vivirlo primero.
A. La invitación a participar de la red te la puede hacer cualquier persona.
B. La invitación a participar de una red de artistas católicos te la hace un amigo.
A. El “Speech” con el que te venden la idea para pertenecer a la red comercial es idealista, conveniente a tus intereses y te llena de expectativas.
B. No hay “Speech”. La forma con la que te comparten la idea para pertenecer a la red de artistas católicos es realista, con los pies en la tierra y te llena de bendiciones.
A. Te vuelves fanático del producto como que te hubieran lavado el cerebro o como que te pagaran solo por hablar de él, aunque no ganes las utilidades que esperas.
B. No te vuelves fanático de la Red ni de Dios, sólo es un punto de encuentro entre amigos para compartir experiencias y enriquecerse en la experiencia de Dios. Ganas más amigos.
A. Tienes que hacer crecer tu red para poder enriquecerte más rápido con el trabajo de otros y ver palpable el producto de tu esfuerzo.
B. Si la Red crece es porque tu red no es tuya, es un proyecto de Dios. Cumplimos lo que dice la palabra que “donde hayan 2 o más en su nombre está él”. No miras el alcance del trabajo en Red, es más de lo que crees.
A. Cuando te reúnes para trabajar en red, lo haces por intereses personales, para acrecentar tus ganancias y para ayudar al otro a que gane también.
B. Cuando se trabaja en Red se siente la unción del Espíritu, el nivel de compartir va más allá de los intereses comerciales. Todos ganamos tesoros mucho mayores que los terrenos. Crece la amistad.
A. Te esfuerzas por llegar a ser “Diamante 3er Dan” a costa de todo y para ser mejor a muchos “mediocres” que no lo logran, como que fuera el mejor título de tu carrera.
B. No hay niveles. No es cámara de comercio. No hay intereses económicos. Todos somos hijos del mismo Padre. El mejor título es ser misionero. La misión, evangelizar.
A. Pierdes tu identidad. Donde vayas, aprovechas y hablas hasta por los codos de la empresa y del producto. Tu vida gira en torno a eso. Vas hasta donde no te invitan.
B. No pierdes tu identidad. Sigues trabajando en tu parcela particular (parroquia, movimiento), tienes tus propios proyectos, y vas donde eres llamado o enviado por Dios a través de la Iglesia.
A. Si trabajas con esmero, ganas dinero.
B. Si trabajas con esmero, ganas muchas bendiciones en todo sentido. Y además, te pueden dar ofrendas y puedes vender tu material.

Ahora, yo diría lo siguiente. Si las redes comerciales tuvieran realmente a Dios dentro de sus planes como el punto número UNO de sus agendas en todo momento y lugar, creo que evangelizarían con su trabajo. Y si la Red de artistas trabajara con la pasión, el entusiasmo, el empeño, la entrega, el dinamismo, el sacrificio, el deseo de superación, la mística, la capacitación constante en temas de actualidad y, sobre todo, creyera en su producto, creo que seríamos más creíbles y llevaríamos con eficiencia y eficacia el mensaje de Dios. Esto no quiere decir que no se haga. Dios es Dios. Pero, ¿qué tal si la semilla cayera en la mejor tierra? ¿acaso no daría el mejor fruto?

Ninguna red es mejor o peor. Ambas son propuestas de un estilo de vida. Ambas llevan consigo un producto y las utilidades del mismo según el trabajo. ¿Crees que puede funcionar una Red mercadológica? ¿Por qué no una de artistas católicos?

Seamos como la red que hicieron Juan el bautista y Jesús de Nazaret (Jn. 3, 22-30). Únete a la Red que más te guste, o en otras palabras, tomémonos de la mano para hacer un mundo mejor desde la trinchera en la que estás llamado a servir. Vive para servir.

Tomado de: www.redcaritaschristi.ning.com

Mateo Guzmán
Cantautor Católico Salvadoreño

www.myspace.com/guzmanmateo

PD: Estoy deacuerdo con lo que pone mi hermano y paisano Juan Carlos García: "¿Qué importa que seamos los mismo en todas las redes? Tal vez así el mensaje pega. Eso sí, siempre que el mensaje sea auténtico y verdaderamente cristocéntrico." Por eso me da gusto verte en la comunidad de la Red Caritas Christi, Alfredo, sin importar que estás también en la de Trovador. Bendiciones.

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